OBRADOIRO 1º ESO C e 1º ESO A
Yo, Mabel, dejo en esta simple hoja de papel mi testamento. En un humilde folio escribo lo que ahora mismo con diecisiete años son mis pertenencias más valiosas.
1. Yo, Mabel, otorgo a mi mejor amiga, la única que ha visto todas mis facetas, que ha estado conmigo en las interminables noches llorando y por las tardes riendo en el parque, a ella quiero dejarle mi libreta. Desde su portada, ella y solo ella podrá adentrarse en esas páginas y perderse entre las letras que yo misma he escrito. Se lo dejo para que recuerde que, cuando yo ya no esté, no quiero que llore ni mucho menos que sufra, solamente que se adentre en mis poemas y escritos y sonría al releer todo lo que he creado durante mis años aquí.
2. Yo, Mabel, dejo esa flor a mi abuela porque quiero que, si tiene que llorar, lo haga al lado de esa rosa que ambas recogimos cuando yo era una niña y viajábamos al pueblo de mamá en verano.
3. Yo, Mabel, deseo que mi hermana pequeña lleve consigo ese pequeño amuleto de la suerte en forma de colgante, que me colgó mi madre al cuello su último día en el hospital. Solo quiero que la persona a la que más quiero lleve la pertenencia de la que más quise.
4. Yo, Mabel, pido por favor que Dark, mi perro, pueda ver mi cuerpo dormido antes de enterrarme. Estoy segura de que él entiende la muerte, sabe que nada es infinito. Por lo tanto, si me ve, podrá llorar mi pérdida. Por el contrario, si simplemente me voy, creerá que lo he abandonado pero jamás lo haría. Dejadle ver mi cuerpo y él entenderá qué ha sucedido.
5. Yo, Mabel, quiero dejarle mi cámara de fotografías a ese niño, eses chico que me ha hecho volver a sentir. Quiero dejarle una de mis posesiones más valiosas a una de las personas más valiosas en mi vida. Con él he sentido que la vida ha inundado mi cuerpo como antaño. Desde que lo conozco la sonrisa ha revivido en mi rostro y las noches en vela han cesado. Le debo volver a vivir. (Marea Amoedo, 1º ESO C)
1. Yo, Aela Míguez, dejo nuestro álbum de fotografías a Ana, para que siempre recuerde todos esos momentos que pasamos juntas, tanto buenos como malos y para que nunca me olvide.
2. Yo, Aela Míguez, estudiante en el conservatorio de música de Redondela durante ocho años, dejo mis partituras de piano a Katherina, mi profesora, para que nunca olvide mi música. Aunque fuera mala y no me gustase tocarlo, que no olvide el esfuerzo que puse.
3. Yo, Aela Míguez, con mucha ilusión por jugar balonmano, dejo una pelota a Aloia para que sepa que ella es una muy buena amiga y la persona que más me anima a apuntarme.
4. Yo, Aela Míguez, dejo un fuerte abrazo a Marea para agradecerle todos los abrazos y el apoyo que ella siempre me dio.
5. Yo, Aela Míguez, le dejo una sonrisa a María para que nunca se olvide de nuestros mejores momentos y todos los viajes que compartimos juntas como el de Cariño, uno de los mejores y del que más me acuerdo.
6. Yo, Aela Míguez, le dejo una flor a Sara Darriba porque, como a ella le gustan mucho las flores, quiero que se quede con un pequeño recuerdo de mí.
7. Yo, Aela Míguez, le dejo un reloj de arena a Sara para que siempre se acuerde de todo el tiempo que pasamos haciendo videollamada juntas.
(Aela Otero, 1º ESO C)
1. Yo, Ernesta Pelebani, a mi hermano Rogelio le dejo una cebolla, para que en el momento de cortarla pueda llorar por mi pérdida y en el momento de ingerir recuerde todos los platos que le preparé.
2. Yo, Ernesta Pelebani, dejo a mi madre la felicidad de haber criado a una mujer autosuficiente y que tuvo una buena vida.
3. Yo, Ernesta Pelebani, dejo a Aela una pluma porque es como ella: una persona libre y suave.
4. Yo, Ernesta Pelebani, dejo a mi esposa todos los buenos recuerdos, tanto desde que adoptamos a nuestros hijos hasta el día de mi fallecimiento. También le dejo nuestros recuerdos de “la primera vez”: la primera vez que compramos una casa, la primera vez que adoptamos a nuestro hijo mayor y todas las primeras veces.
5. Yo, Ernesta Pelebani, dejo a mi hija pequeña mi coche para enseñarle que ella sola puede llegar a donde desee.
6. Yo, Ernesta Pelebani, dejo a mi hijo mayor mi casa para que él se dé cuenta de todos los recuerdos, todos los pasitos, tanto los de su hermana como los suyos para que él algún día también pueda crear sus propios recuerdos.
(María Rodríguez Bouzón, 1º ESO C)
1. Yo, Ana Senra, dejo mi viejo sofá a mi mejor amiga de toda la vida, Aroa, para que nunca olvide todo lo que reímos, hablamos y más en ese sofá y en nuestra vida.
2. Yo, Ana Senra, dejo mi libro Bajo la misma estrella de John Green a mi prima pequeña Elvira, para que aprenda a valorar lo que tiene en la vida y sumergirse en una historia emotiva pero también cruel.
3. Yo, Ana Senra, dejo unos frascos de arena de Menorca, París y de más viajes a mis padres para que recuerden todas las experiencias y momentos especiales que vivimos juntos.
4. Yo, Ana Senra, dejo las fotografías juntas de aquel verano entero que pasamos las dos y otros momentos a mi prima mayor Carmen, para que jamás olvide esos instantes divertidos y únicos que disfrutamos solo tú y yo.
5. Yo, Ana Senra, dejo la canción “Chipi, chipi, chapa, chapa” a mis cinco mejores amigas para que sigan riendo y guardando los secretos y etapas que solo sabemos y vivimos nosotras.
(Ana de la Cuesta, 1º ESO C)
1. Yo, Aldara González, dejo mi pulsera de la suerte a mi hija Lucía para que empiece a confiar en sí misma como yo confié en mí.
2. Yo, Aldara González, dejo mi alma a mi marido para que pueda curar sus penas, que nunca se olvide de mí y que tenga siempre mi cariño a su lado en sus nuevos buenos momentos pero, sobre todo, en los malos, que nunca olvide que estoy a su lado.
3. Yo, Aldara González, le dejo mis sentimientos para que empiece a sentir y que no tenga miedo de mostrarse a la luz tal y como es, ya que es una persona única y una de las más importantes en mi vida.
4. Yo, Aldara González, le dejo una lágrima al niño del colegio que me hizo “bullying” para que se dé cuenta del daño que hace y del que me causó ya que iba de chulo en clase y muchas veces se caía ante cualquier piedra que encontraba en su camino; dejo un abrazo a mi madre para que siempre me tenga entre sus brazos y conserve esa confianza de que nunca me iré de su lado; dejo mi corazón que paró de latir hace un mes ya que no pudo soportar este tremendo cáncer.
(Alba Figueroa Hernández, 1º ESO C)
1. Yo, Estela Pereira, dejo mi almohada a mi hermana pequeña Sara para que recuerde, cada vez que la vea, todas esa peleas de almohadas desde que éramos pequeñas y para que también recuerdes cuando nos pasábamos el día jugando con nuestras extraordinarias imaginaciones a que era un barco y nos subíamos a ella mientras la íbamos arrastrando por todo el suelo de casa fingiendo que éramos pequeñas piratas.
También le quiero dejar todos mis pares de pendientes ya que es tan presumida. Se los dejo y siempre me los coge, para que sepa que me lleva siempre con ella.
2. Yo, Estela Pereira, le dejo a mi otra hermana pequeña Violeta, actualmente de un año, una mochila de Dora la exploradora que conservo desde que era pequeña. Se la dejo para que crezca con la misma ilusión de ser tan independiente como era yo y quiera llevarla sabiendo que puede con todo por muy pequeña que sea.
A ella también le quiero dejar un oso de peluche que, al igual que la mochila, también conservo ya que era mío cuando era pequeña. Le dejo ese peluche porque tiene mucho valor sentimental para mí desde siempre, y quiero que viva su infancia llena de fantasías e ilusión. Siempre pensé que ese peluche era mágico.
3. Yo, Estela Pereira, dejo mi sabiduría, toda mi experiencia y mis aprendizajes sobre toda esta vida, en un pequeño bote cilíndrico de cristal rodeado de flores de colores, a toda mi familia para que sepan valorar que todo lo malo siempre tiene algún aprendizaje para hacerte más fuerte.
(Estela Pereira, 1º ESO A)
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